martes, 20 de septiembre de 2011

Piratería en libros

LA PIRATERÍA DE LIBROS

Por Isabel Medina Rojas.

La piratería es uno de los delitos graves que afecta la economía de nuestro país, es un negocio multinacional, una industria paralela que mueve enormes recursos económicos, humanos y tecnológicos.

"Es una vasta red de delincuencia organizada, que rebasa los esfuerzos de las autoridades, muestra de ello es, que de los 600 mil millones de dólares que representa el Producto Interno Bruto del país, la economía ilegal tiene una participación del 19 por ciento, equivalente a 14 mil millones de dólares, de los cuales entre el 6 y 7 por ciento corresponde únicamente a la piratería", advirtió Juan Manuel Arriaga, Presidente de la Canaco-DF....

Este delito se da en la reproducción de discos compactos de música, dvd, ropa, zapatos, software, incluso en medicamentos y libros. Es una práctica común que se da en varios países y en mayor cantidad en Centro y Sudamérica.

Desde hace algunos años, editores de Best Sellers, libros técnicos y de autoayuda han visto cómo, a la par de la distribución legal de sus publicaciones, existe un canal autónomo e ilegal que ofrece los mismos productos reproducidos sin licencia ni permiso: las ediciones pirata.

México no ha sido la excepción, se tienen identificados tres grandes tipos que abastecen el mercado ilegal de libros: las ediciones pirata, la reprografía y el robo de libros.

Este delito no solo afecta a las industrias, también afecta a los creadores que no reciben sus regalías.....

Gonzalo Araico Montes de Oca, Presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, (CANIEM), declaro en entrevista que "la piratería afecta a la Industria Editorial en un 10 por ciento de su producción, es decir, hablamos de 10 millones de ejemplares, de cien pesos, que equivaldría a cien millones de pesos, que no solo afecta a los editores, también los derechos patrimoniales de los escritores, lo que significa el 50 por ciento de la producción total en América Latina."

Precisó que por este fenómeno, los creadores pierden alrededor de 110 millones de pesos y los editores y libreros unos mil 200 millones de pesos al año.

Dijo que estos libros piratas o clonados, salen de plantas de artes gráficas, que producen copias que no se pueden detectar fácilmente porque están tan bien hechas y nítidas que el cliente ni lo nota, y menos, cuando cuestan la mitad de lo que valen en librerías.

Indicó que algunos títulos que se han detectado en piratería son los Bets Sellers, como la zaga de Harry Potter, La Jefa, la serie El caballo de Troya, Los hornos de Hitler, obras de autoayuda y también algunos de corte técnico como el álgebra de Baldor, a las cuales incluso falsifican el holograma para garantizar su legalidad.

Gonzalo Araico, mencionó que "el proceso, o quizás el avance de la tecnología sea un factor determinante en este fenómeno porque con sólo comprar un libro de la edición legal y tener acceso a un equipo básico de computación y un programa de autoedición es posible generar libros ilegales en complicidad con algunos impresores que, por desconocimiento o con él, realizan tirajes de calidad inferior."

Citando una nota aparecida en Editores, informativo mensual de la CANIEM de octubre de 2002, menciona que "en algunas ocasiones, quienes se dedican a la reproducción ilegal de libros tienen contactos en los canales de distribución, de tal manera que cuentan con información suficiente sobre los libros que generan ventas importantes, así como conocimientos sobre las temporadas de venta.

señala que éstos delincuentes que producen los libros piratas van modificando el tipo de libros según la época del año, de manera que en agosto y septiembre reproducen libros de texto, mientras en noviembre y diciembre libros de interés general".

Otra vertiente de la piratería es el fotocopiado.

El Presidente de la CANIEM, Gonzalo Araico Montes de Oca, considero que "el fotocopiado causa mayor pérdida que la piratería de industria, porque se habla de entre cinco mil millones y seis mil millones de fotocopias al año, y esto si lo llevamos a nivel libro de un promedio de 250 páginas, estaríamos hablando de casi 30 millones de ejemplares".

Explicó que "si sumamos los 10 millones de piratería industrial, más los 30 millones de libros fotocopiados, estamos hablando de 40 millones de ejemplares, que representan el 40% de la producción editorial privada, (números) que son bastante elevados", precisó.


Advirtió que la fotocopia, que también es piratería institucionalizada, es más peligrosa porque no se exige a quienes fotocopian libros retribuir al editor y escritor de cada copia que se vende, por lo que dijo, es necesario legislar la ley de derechos de autor, para que exista la copia privada.

Según datos del CEMPRO revelan que el fenómeno de la reprografía o fotocopia supone entre 20 y 28 millones de libros, considerando un ejemplar de doscientos cincuenta páginas.

En su mayoría, el fenómeno de la reprografía afecta al sector de los libros técnicos, científicos y de texto. No es difícil encontrar libros técnicos fotocopiados en papelerías o centros educativos, e incluso libros médicos en las cercanías de los hospitales.

Las fotocopias de libros significan poco más del 40% del mercado de la reprografía. La discusión ética

El Presidente de la CANIEM, consideró paradójico que en un país, ubicado en el lugar 107 de 108 estudiados por sus índices de lectura, donde los cálculos más conservadores arrojan cifras de 1.8 hasta 2.9 libros por año por habitante los más optimistas, puedan existir libros piratas o clonados.

Dijo que aunque se llevan a cabo operativos, nunca consignan a nadie por lo que la Cámara Nacional de la Industria Editorial ha tomado medidas a través de reuniones mensuales en la PGR, con un Comité Interinstitucional sobre la propiedad de autor con integrantes de la secretaria de hacienda y la secretaria de comercio, y los constantes operativos.

Señaló que pese a que las obras publicadas están protegidos por la Ley Federal de Derechos de Autor, en la práctica se violan de manera sistemática los artículos 38 y 40 relativos a la protección de las obras publicadas.

Ante esta situación, el Presidente de la CANIEM, Gonzalo Araico, destaco la necesidad de exhortar al Senado de la República para que apruebe las reformas y adiciones a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, aprobadas por la Cámara de Diputados, para que la reproducción y distribución ilícita de discos, videos, libros y otras obras sean consideradas como delincuencia organizada y de esta forma sean perseguidas como tal.

José Luis Ramírez C., Presidente Ejecutivo del Grupo Editorial Diana, reconoció que en México existen mafias dedicadas a producir libros piratas, aunque dijo desconocer como operan.

Indico que de los libros que produce Editorial Diana, por lo menos hay diez títulos, que han salido reproducidos en versión pirata.

Señala que la producción de esta clase de libros crea descontrol en las librerías bien establecidas, dijo que quienes producen libros pirata los producen porque no le cuesta ni la inversión, ni el riesgo, porque ya saben que se van a vender, como son el caso de los libros del Premio Nobel de Literatura, Gabriel Garcìa Marquez, o el Baldor de matemáticas, libro muy solicitado entre los alumnos de preparatoria.

Cabe señalar que quienes respaldan la piratería de libros, comprándolos, se escudan en que los originales son demasiado caros.

Este problema no puede entenderse sin su aspecto social ya que la venta de un libro pirata es para el vendedor el pan de ese día.

Sin embargo, el vendedor no es el delincuente, sino el que produjo el libro y violó los derechos del autor y del editor.

Habría que hacer un análisis de conciencia y preguntarse si ¿Los libros pirata o clonados, por su bajo costo, favorecen e incrementan los índices de lectura?

¿Es válido para el consumidor pague menos por un libro que a simple vista es exactamente igual pero cuesta poco más de la mitad en la calle, que en una librería?

Los escritores Carlos Cuevas Davalos, Elena Dresser, coinciden en que es una cuestión cultural, ya que a la mayoría de la gente le molesta invertir en libros y no en litros. Porque la gente no quiere pagar por leer.

Aunque el fenómeno de la piratería editorial no alcanza aún las dimensiones que adquiere en países como Perú y República Dominicana, México ocupa el tercer lugar en la producción de productos sin licencia, después de China y Rusia..


http://www.saldelcloset.com/secciones/defondo/pirateriadelibros.shtml





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